
Parece que el verano atmosférico se va despidiendo de la Ciudad Condal, ya que después del día playero y soleado de ayer, nos amaneció un día destemplado y lluvioso.
En días como éste, uno no sabe qué hacer, cómo vestirse, ya que no sé sabe bien si va a hacer frío o calor y más cuando el día anterior el termómetro sobrepasaba los 25 grados centígrados.
La lluvia cae y cae y no deja de caer en todo el día. El día se torna de una tonalidad grisácea que sorprende por lo repentino de la misma.
Naturalmente no hace nada de frío, si comparamos el tiempo de Barcelona con el de otras ciudades centroeuropeas como Colonia, donde viví y vivo todavía, el de esta ciudad mediterránea es bastante benigno. Me hace mucha gracia cuando oigo a la gente comentar que ¡qué frío hace ya!
Realmente frío, no hace nada de frío, pero en España se exagera con el pronóstico del tiempo. Aunque realmente en los últimos tiempos han mejorado bastante en su vaticinios y en sus medios se han modernizado y apenas hacen uso de su (antaño siempre reiterativo) mapa de isobaras, , me pregunto cuánto ganan los "hombres del tiempo" y qué responsabilidades tienen con lo que dicen.
Si se equivocan, cosa que ocurre con demasiada frecuencia, ¿les pagan menos? No tienen ningún tipo de responsabilidad cuando se equivocan en sus pronósticos. Si dicen que va a haber un tiempo soleado y llueve a cántaros. Si por el contrario, anuncia lluvias torrenciales y sale un sol radiante, ¿se le premia, se le castiga o se le qué? Cuando uno hace mal su trabajo, se le despide, se les abre un expediente de trabajo o se le castiga de alguna manera. Pero, yo veo que muchos de estos meteorólogos siguen día tras día, mes tras mes e incluso año tras año y llegan a jubilarse en su puesto de trabajo.
¿Alguien sabe algo más sobre este tema que parece insulso, pero nos afecta a diario?
Recuerdo una noticia de "El País", que contaba que una ciudadana rusa había demandado a un hombre del tiempo que había pronosticado que un tiempo espléndido en una región adonde iba a viajar de vacaciones, La razón que tuvo para la demanda es que éste anunció sol a raudales y magnífico tiempo y llovió e hizo tanto frío que la turista agarró una pneumonía de campeonato que le provocó cancelación obligada de sus vacaciones. Espero que la demanda haya prosperado
y que provoque un efecto dominó en otros países. ¡Olé por la rusa!



